
Colmados de deseos, la juventud perdida,
La carne sosegada, tranquilo el corazón,
Iba yo por el mundo buscando la escondida
Senda que fue el encanto de Fray Luis de León.
Y de pronto viniste perturbar mi vida,
A sucumbir mis nervios con nueva crispación
A dar otra vez brotes a la rama aterida
Ardores a la sangre y alientos a la ilusión.
Y ahora ya que tengo, la angustia de no verte
Siempre el miedo constante y horrible de perderte,
Pensar que vas a irte y no volverás.
A sentir dentro de tu pecho esta duda que roe
Y oír a todas horas aquel cuervo de Poe
Que repite implacable: Nunca, nunca más…
Pedro Mata.
La carne sosegada, tranquilo el corazón,
Iba yo por el mundo buscando la escondida
Senda que fue el encanto de Fray Luis de León.
Y de pronto viniste perturbar mi vida,
A sucumbir mis nervios con nueva crispación
A dar otra vez brotes a la rama aterida
Ardores a la sangre y alientos a la ilusión.
Y ahora ya que tengo, la angustia de no verte
Siempre el miedo constante y horrible de perderte,
Pensar que vas a irte y no volverás.
A sentir dentro de tu pecho esta duda que roe
Y oír a todas horas aquel cuervo de Poe
Que repite implacable: Nunca, nunca más…
Pedro Mata.


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